No hay una cronología de fechas ni un calendario de lanzamientos que mostrar aquí. Lo que sí existe es una secuencia operativa: la que sigue un poder notarial escaneado desde que entra con la solicitud de línea de crédito hasta que queda registrado como evidencia ordenada. Conviene leerla como un recorrido de estados, no como un plan de proyecto.
Entrada del documento y de la solicitud
El punto de partida es la recepción de la imagen del poder notarial corporativo junto con la solicitud de línea de crédito. En este momento el documento todavía no está normalizado: puede venir recortado, rotado o recomprimido, y eso no impide que entre al flujo. Lo que sí importa es que llegue acompañado de la solicitud, porque sin ese vínculo la verificación pierde su contexto de decisión.
Segmentación de sellos, firmas y campos estructurados
El pipeline separa los elementos que interesa comparar: sellos notariales, firmas manuscritas y campos estructurados del documento. Cada uno se trata por separado porque cada uno se degrada de forma distinta al escanear. Una firma borrosa y un sello parcialmente cortado no plantean el mismo problema, y mezclarlos en una sola lectura solo añade ruido al análisis.
Normalización antes de cualquier comparación
Antes de comparar, el documento se normaliza. Este paso corrige orientación, escala y encuadre para que la comparación posterior no dependa de cómo se escaneó el papel. Es una etapa poco vistosa, pero sin ella las diferencias de formato se confundirían con diferencias de contenido, y el analista acabaría revisando problemas que no existen.
Cruce con el registro digital de apoderados
El documento normalizado se contrasta con el registro digital de apoderados de la empresa. Aquí no se decide nada todavía: se comprueba si lo que dice el papel coincide con lo que la empresa tiene registrado sobre quién puede firmar y en qué condiciones. Las discrepancias se marcan, no se resuelven de forma automática.
Huellas perceptuales y hash criptográfico
En paralelo se calculan huellas perceptuales que permiten reconocer un poder ya presentado aunque haya pasado por recortes, rotaciones o recompresiones. La huella perceptual se guarda junto al hash criptográfico, no en su lugar: cada una responde a una pregunta distinta. El hash criptográfico confirma que un archivo es idéntico a otro; la huella perceptual detecta que el contenido es el mismo aunque el archivo haya cambiado.
Comparación biométrica de rostro y firma
La comparación biométrica incluye el rostro y la firma del firmante. No reemplaza la revisión humana: aporta una señal que ordena la evidencia y ayuda a priorizar qué documentos merecen una lectura detenida. Los límites de esta comparación son reales y dependen de la calidad de la foto, la iluminación y las características demográficas del firmante, así que la señal se pondera, no se toma como veredicto.
Registro de cada inferencia para auditoría
Cada inferencia queda registrada con su puntuación, la versión del modelo y el umbral aplicado. Ese registro es lo que permite al analista explicar después por qué se marcó un documento ante un comité interno o un auditor externo. Sin esa trazabilidad, una puntuación alta o baja no significa nada defendible frente a terceros.
La secuencia no termina en una aprobación automática. Termina cuando el analista tiene delante un conjunto de señales ordenadas y puede decidir con la evidencia a la vista.